lunes, 11 de octubre de 2010

Como encontrar el PUNTO G femenino























Este es un antiguo post que habíamos editado en los inicios de este blog. Mientras estamos en proceso de ir actualizando y poniéndolo nuevamente en órbita, les acerco este post que había escrito Steki y que es el que mayor visitas genera a este blog.

Espero les sirva y ya saben, dentro de poco volveremos. Saludos!!
Sophie



POST ORIGINAL

Finalmente, chicas, les contaré lo que tantas veces me han insistido para que cuente:
Mi propia experiencia con el Punto G.

Y, los chicos, también estén atentos porque, en la nota, encontrarán también su Punto G.
Primero, les daré la versión profesional que estará mucho mejor explicada, por lo menos, teóricamente.
Así que... presten mucha atención!


Punto G


El punto de Gräfenberg, más conocido como punto G, llamado así en honor de su descubridor, el ginecólogo alemán Ernst Gräfenberg, es una pequeña zona del área genital de las mujeres localizada detrás del hueso púbico y alrededor de la uretra. Es lo mismo que, o parte de, la uretra esponjosa, donde se encuentran las glándulas de Skene.
Se dice que la estimulación del punto G (a través de la pared frontal de la vagina) propicia un orgasmo más vigoroso y satisfactorio, y es posiblemente la causa de la eyaculación femenina. Tal estimulación requiere un empuje en cierto modo opuesto al que se necesita para lograr la máxima excitación clitorial con el pene.
Muchos libros sobre sexo aconsejan a las parejas incapaces de lograr el orgasmo femenino el considerar la estimulación del punto G como técnica sexual.

Un creciente número de expertos cree que la razón por la que la estimulación de esta área provoca un orgasmo «hacia fuera» e incluso la eyaculación femenina es que el punto G ha evolucionado a un "punto disparador" del parto. La cabeza del feto empuja este punto durante el parto, lo que parece disparar la última fase de empuje. Esto se traduce, durante la estimulación sexual normal, en una contracción más significativa de la vagina.

El punto G puede no ser solamente un punto discreto. De hecho, algunos científicos como Natalie Angier defienden que se trata del conjunto de profundos nervios del clítoris cuando pasan a través de los tejidos para conectar con la columna vertebral. El clítoris tiene profundas raíces y puede cambiar de tamaño y ligeramente de posición a medida que los niveles hormonales cambian en las diferentes etapas de la vida una mujer.
Un pene curvado hacia arriba tiene la habilidad natural de ejercer mayor presión sobre la pared frontal de la vagina. Si un pene no se curva hacia arriba, entonces pueden ser necesarias diferentes posiciones sexuales. Por ejemplo, un hombre cuyo pene se curve hacia abajo puede hallar que la penetración posterior es más adecuada para estimular el punto G dado que la curva presionará la pared frontal.

La estimulación del punto G mediante el uso de un dedo o la lengua es posible gracias a la presión combinada de empujar el clítoris hacia abajo mientras se arquea la lengua o el dedo hacia arriba en un movimiento de llamada. El dedo o la lengua debe estar entre 2,5 y 7,5 centímetros dentro de la vagina para que de resultado. Sin embargo, cada mujer puede necesitar una forma diferente de estimulación. (O pensaron que se las íbamos a hacer fácil?? jeje)
Se piensa que la estimulación del punto G es más intensa en las mujeres mayores de treinta años, porque los cambios en la estructura de los tejidos del interior de la vagina permite un acceso más fácil a dicho punto. Algunas mujeres creen por esta razón que en la treintena alcanza su cúspide sexual.
El término punto G se usa también por analogía como un término en jerga para la próstata masculina, que puede ser estimulada mediante juego anal o presionando el perineo (la piel justo detrás de los testículos).


Cómo ubicar el punto G

En abril de 2001 la Dra. Beverly Whipple visitó la Argentina durante unas Jornadas de Sexología organizadas por la licenciada María Luisa Lerer. En esa ocasión entregó un artículo donde refería que:

"el punto G puede sentirse a través de la vagina a mitad de camino entre la parte posterior del hueso púbico y el cuello del útero y se detecta como una pequeña protuberancia que se hincha mientras es estimulada. Al principio, cuando se lo toca muchas mujeres dicen que sienten como la necesidad de orinar, a pesar de que la vejiga esté vacía. Después de 2 a 10 segundos de estimulación la reacción inicial se reemplaza, en algunas mujeres, por una fuerte y distinta sensación de placer sexual. Hay mujeres que experimentan un orgasmo por la estimulación de esta zona y algunas expulsan un líquido proveniente de la uretra cuando experimentan este tipo de orgasmo. El fluido emitido tiene aspecto lechoso: no es semen ni orina, no tiene olor, sabor ni mancha."

La Dra. Whipple agregaba allí que "las mujeres dicen tener dificultad en localizar y estimular el punto G por sí mismas (salvo que usen un consolador, un vibrador del punto G o aparato similar) pero no tienen dificultad en identificar la sensación erótica cuando esta área es estimulada por una pareja. El problema de tratar de localizar el punto de Gräfenberg por sí mismas es que se necesitan dedos muy largos o una vagina corta para alcanzar el área mientras yacen acostadas sobre la espalda."

Continúa diciendo que "al experimentar con el punto de Gräfenberg necesitará aplicar una presión mayor que la que hace en el clítoris y puede sentir una sensación interna mayor que la que se siente con la estimulación del clítoris".
"Después de que haya explorado su punto de Gräfenberg puede querer compartir la experiencia con un compañero. El punto G puede ser estimulado por los dedos del compañero (con un tipo de movimiento "ven aquí"), con un consolador o con el pene. La posición que más tiende a la estimulación con el pene es la de la mujer sentada sobre el varón. Muchas mujeres dicen experimentar múltiples orgasmos por este tipo de estimulación y algunas experimentan la emisión de fluido orgásmico. El orgasmo que resulta de este tipo de estimulación suele ser una sensación profunda interior."


La sexóloga norteamericana agregaba que "al compartir esta información con ustedes, no quiero crear un nuevo objetivo para que alcancen las mujeres. Sin embargo, quiero que tomen conciencia de la variedad de experiencias orgásmicas de que dispone una muje En efecto, algunas mujeres han realmente experimentado su primer orgasmo al estimular el punto G. Quiero ayudar a aquellas mujeres que disfrutan de este tipo de estimulación y de los orgasmos con o sin eyaculación de fluido para que se sientan mejor de sí mismas y de lo que están experimentando. Muchas mujeres dicen sentirse "anormales" porque les gustó este tipo de estimulación o porque ellas expulsaron un fluido con la estimulación sexual. En efecto, algunas mujeres en el pasado aprendieron a retener el fluido y también aprendieron a contenerse y no tener orgasmos, para evitar la confusión de ser lo que ellas consideraban "anormal".

Adaptado de Beverly Whipple, Ph D (co-autora del libro "The G spot and other recent discoveries about human sexuality", hay versión en español),

Más info:
Nota de Clarín - Abril de 2001
Entrevista con la Dra. Whipple - (agosto 2001)



Bueno, tal cual lo acaban de leer, tal cual lo experimenté yo con mi segundo ex marido aunque, en ese momento, no sabía bien qué es lo que me estaba pasando, ni él tampoco.

Confieso que fue la única vez que lo logré con eyaculación.
Lo que yo experimenté fue un orgasmo desde el Punto G con mi eyaculación, sólo que pensamos que me había hecho pipí aunque yo sabía que no.
Recién me vine a enterar, hace pocos meses en mi primera experiencia tántrica, que lo que yo había experimentado había sido una eyaculación. Tal vez, si me lo hubieran contado no lo hubiera creído. Las experiencias tántricas darán para un capítulo aparte.

Ahora, mis queridos y queridas...relájense...busquen... y gocen!!!

Steki


lunes, 23 de agosto de 2010

Buscando al marido millonario

Para tener un poco actualizada la publicacion de Punto G les acerco un post que publiqué en mi blog y que fue cordialmente cedido por otra gran bloggyamiga Lata de Mexico.

Aqui se los transcribo:


El otro día leyendo a mi amiga Lata, no pude menos que pedirle si me daba la autorización para postear el mismo texto que ella encontró y puso en su blog, simplemente porque me pareció espectacular.


Aquí en Argentina, tenemos un millonario bastante mediático que entre tantas excentricidades en un momento decidió hacer una especie de casting en cámara para buscar "novia"??... en fin... la cuestión es que muchas jovencitas se presentaron, muchas señoras se horrorizaron por este tipo de "mujerzuelas" que se regalan? ante unos billetes y fama de la barata y la efímera.


Por eso me pareció genial este artículo publicado en un Portal Financiero de un diario de EE.UU, donde una jovencita solicita ayuda poniendo un aviso. Aquí uds. luego saquen sus conclusiones.

Aviso : 


Una mujer escribió pidiendo consejos sobre cómo conseguir un marido rico. Eso, de por sí, ya es gracioso, pero lo mejor de la historia es que un tipo le dio una respuesta bien fundamentada.

Ella:

"Soy una chica hermosa (yo diría que muy hermosa) de 25 años, bien formada y tengo clase. Quiero casarme con alguien que gane como mínimo medio millón de dólares al año. ¿Tienen en este portal algún hombre que gane 500.000 dólares o más?

Quizás las esposas de los que ganen eso me puedan dar algunos consejos. Estuve de novia con hombres que ganan de 200 a 250 mil, pero no puedo pasar de eso, y 250 mil no me van a hacer vivir en el Central Park West. Conozco a una mujer, de mi clase de yoga, que se casó con un banquero y vive en Tribeca, y ella no es tan bonita como yo, ni es inteligente. Entonces, ¿qué es lo que ella hizo y yo no hice? ¿Cómo puedo llegar al nivel de ella?

Rafaela S."

Él contesta :

"Leí su consulta con gran interés : pensé cuidadosamente en su caso e hice un análisis de la situación y  lo expongo a continuación:

Primero, le diré que no estoy haciéndole perder tiempo, pues gano más de 500 mil por año. Aclarado esto, considero los hechos de la siguiente forma:

Lo que Ud. ofrece, visto desde la perspectiva de un hombre como el que Ud. busca, es simplemente un pésimo negocio y he aquí los porqué:

Dejando los rodeos de lado, lo que Ud. propone es un simple negocio: Ud. pone la belleza física y yo pongo el dinero. Propuesta clara, sin recovecos.

Sin embargo existe un problema: Con seguridad, su belleza va a decaer y un día va a terminar, y lo más probable es que mi dinero continúe creciendo. Así, en términos económicos, Ud. es un activo que sufre depreciación y yo soy un activo que rinde dividendos. Ud. no sólo sufre depreciación, sino que, como ésta es progresiva, ¡aumenta siempre!

Aclarando más, Ud. tiene hoy 25 años y va a continuar siendo linda durante los próximos 5 a 10 años; pero siempre un poco menos cada año, y de repente, si se compara con una foto de hoy, verá que ya estará envejecida. Esto quiere decir, que Ud. está hoy en 'alza', en la época ideal de ser vendida, no de ser comprada.

Usando el lenguaje de Wall Street, quien la tiene hoy a usted la debe de tener en 'trading position' (posición para comercializar) , y no en 'buy and hold' (compre y retenga), que es para lo que Ud. se ofrece…

Por lo tanto, todavía en términos comerciales, el casamiento (que es un 'buy and hold') con Ud. no es un buen negocio a mediano o largo plazo, pero alquilarla puede ser en términos comerciales, un negocio razonable que podemos meditar y discutir usted y yo. Pienso que mediante certificación de cuán "bien formada, con clase y maravillosamente linda" es usted hoy en día, yo, probable futuro locatario de esa 'máquina', quiero lo que es de práctica habitual: Hacer una prueba, o sea un 'test drive…' para concretar la operación.

En resumidas cuentas: como comprarla es un mal negocio, por su devaluación creciente, le propongo alquilarla por el tiempo en que el material esté en buen uso.

Esperando noticias suyas, me despido cordialmente.

"UN MILLONARIO QUE POR ESO… ES MILLONARIO"

lunes, 17 de mayo de 2010

Hora de recambios


Y qué pensaban? que esto iba a quedar así anclado for ever??

Es momento de ir cambiando y ponerle "punch" a este lugar nuevamente. Así que queremos escuchar vuestras opiniones.
Qué le cambiarías a este blog? qué le agregarías? qué le parece que está de más? (no vale decir que yo porque ese comentario será bloqueado, anulado y mandado inmediatamente al Veraz)

Contaremos con su buen criterio y sus ganas de que este espacio nuevamente resurja. Tal vez en conjunto con el Bicentenario de Argentina o simplemente porque ya pasó mucho tiempo de no ser toqueteado, escrito y movidito como nos gusta :)

Abierta la propuesta... abiertas a sus comentarios. Se vienen tiempos de cambio y esperamos que nos ayuden a encontrar el rumbo

martes, 23 de febrero de 2010

Filosofando...

Hoy sólo tengo ganas de escuchar opiniones respecto a lo que dice Ortega y Gasset en uno de sus tantos ensayos. Realiza una comparación entre el enamoramiento y el hipnotismo, y lo más importante, la diferencia entre hombres y mujeres respecto a la forma de amar.

Así, la mujer es mejor sujeto hipnótico que el hombre. Pero es el caso que es también más dócil a un auténtico enamoramiento que el varón. Y, cualesquiera sean las demás causas para explicar esta propensión, no es dudoso que influye sobremanera la diferente estructura atencional de las almas en ambos sexos. En igualdad de condiciones, la psique femenina está más cerca de un posible angostamiento que la masculina: por la sencilla razón de que la mujer tiene un alma más concéntrica, más reunida consigo misma, más elástica. Según notabamos, la función encargada de dar a la mente su arquitectura y articulación es la atención. Diríase que el alma femenina tiende a vivir en un único centro eje atencional, que en cada época de su vida está puesta a una sola cosa. Para hipnotizarla o enamorarla basta con captar ese radio único de su atender. Frente a la estructura concétrica del alma femenina hay siempre epicentros en la psique del hombre. Falta, pues la tendencia a una gravitación unitaria del atender. En rigor, predomina la contraria, que lleva a la disociación.
El eje atencional es múltiple. Habituados a vivir sobre esta múltiple base y con una pluralidad de campos mentales, que tienen precaria conexión entre sí, no se hace nada con conquistar la atención de uno de ellos, ya que siguen libres e intactos en los demás.
La mujer enamorada suele desesperarse porque le parece no tener nunca delante en su integridad al hombre que ama. Siempre le encuentra un poco distraído, como si al acudir a la cita se hubiese dejado dispersas por el mundo provincias de su alma. Y, viceversa, al hombre sensible le ha avergonzado más de una vez sentirse incapaz del radicalismo en la entrega, de la totalidad de presencia que pone en el amor la mujer. Por esta razón, el hombre se sabe siempre torpe en amor e inepto para la perfección que la mujer logra dar a este sentimiento.

Como mujer esto explica de una manera algo convincente (será mi particular admiración a Ortega y Gasset) ciertas actitudes varoniles, y por ende facilitaría las relaciones con éstos.
¿A uds, les resulta racional esta aceveración? ¿Compran la teoría de que el hombre tiene más dislocada el alma y como divida en compartimentos?

lunes, 8 de febrero de 2010

Sepa por qué usted es machista


1. Porque le falta el principal de los sentidos: el del humor.
2. Porque se siente Dios, aunque no sea Ministro.
3. Porque cree todo lo que le dicen los medios (o miedos) de difusión de la Argentina actual, y ya tiene el cerebro más lavado que mate cebado por un polaco.
4. Porque su mamá es una santa, por lo tanto las demás mujeres son unas brujas.
5. Porque su mamá es una bruja, por lo tanto las demás mujeres también.
6. Porque no tiene mamá y no consigue quien lo mime.
7. Porque en realidad le gustan más los hombres, aunque no ejerza.
8. Porque quiere hacer mérito ante los centros de poder, exclusivamente masculinos: empresariado, Fuerzas Armadas, animadores de TV, deporte, sindicatos, clero, pompas fúnebres, etcétera.
9. Porque todo ese asunto de la gestación y el parto le da miedo y asquete, como la educación sexual al Ministro de Educación.
10. Porque usted tiene los mismos atributos de Woody Allen pero no le dan el mismo resultado.
11. Porque no soporta la idea de un rechazo sexual hacia usted o hacia otro, y cree que la bella siempre debe estar a disposición de la bestia.
12. Porque usted no vive en el presente (y para eso lo ayudan mucho) sino en la prehistoria mental, y se da manija con tangos del 40.
13. Porque usted es burro y en lugar de corregirlo con tiempo y esfuerzo lo disimula con agresividad.
14. Porque usted es culto pero culturiza fuera de la maceta, y leyó a Julián Marías y no a Simone de Beauvoir.
15. Porque en el fondo es antisemita, antinegro, antiobrero, antijoven, pero como eso ya no corre se desquita con la misoginia, que aquí y ahora viene con premio (pero no se descuide: por poco tiempo más).
16. Porque usted ama el orden por sobre todo, y cada cosa en su lugar las mujeres en la cocina (o en cueros en tapas de revistas), y Pinochet, Castro y García Meza en el poder.
17. Porque cree que la inepcia es cuestión de sexo, que es como creer en la cigueña o en elecciones inminentes.
18. Porque teme que las mujeres hagamos rancho aparte, y no piensa que son los hombres quienes lo inventaron y perpetúan. (Ver punto 8.)
19. Porque supone que la mujer quiere imitar al varón, y no sabe que antes muerta que imitar a semejante fabricante de desastres, desde la guerra atómica hasta el IVA.
20. Porque le gusta que al mundo lo manejen los colectiveros.
21. Porque tiene mucha paciencia para dejarse pisar la cabeza por cualquier matón y muy poca para comprender errores de mujeres, que al fin y al cabo son, históricamente, debutantes en la mayoría de las profesiones.
22. Porque teme que las mujeres "pierdan la femineidad", cosa imposible de perder, salvo que usted llame así a cosméticos y pilchas.
23. Porque usted teme que le roben algo y no sabe bien qué, a pesar de que a diario lo saqueen y basureen, y no precisamente las mujeres.
24. Porque es sincero, y vale más machista recuperable que "feminista" patrocinante como un papito que a las pretensiones femeninas dice que sí PERO...

Ahora ya sabe. Con estos 24 puntos usted ahorra años y fortunas en psicoanálisis. Usted puede ser hombre o mujer, el machismo tampoco es cuestión de genes: poca gente más machista que algunas mujeres, sólo que ellas lo son por instinto de conservación, por despiste, por imitar a los hombres, por comodidad o porque así las dejan hablar por TV. Usted también lo es por todas estas razones pero además porque se cree superiorcito: hace unos 10.000 años que le pasan el aviso y claro, usted sigue comprando un producto inexistente. Ahora puede seguir siendo machista, pero con apoyo logístico. No se trata tampoco de ejercer la represión desde estas páginas. Es posible que la perseverancia le acarree aplausos y sensación de deber cumplido, amén de las palmadas de la patota. Pero ojo que no hay premio mayor que saberse persona inteligente y civilizada. Si no opta por eso, estará contribuyendo a la contaminación mental, que es la que nos mata. Y no la humedad.
Estará inflando la maquinaria del prejuicio y la prepotencia y al fin se va a quedar solo como un ciempiés, de luto, convertido en drácula de utilería y en hazmerreír de las criaturas primaverales.

por María Elena Walsh

martes, 29 de septiembre de 2009

MORIR DE AMOR


La exaltación del amor romántico se desparrama por canciones, películas, poesía, novelas, impregna la imaginación, y genera expectativas desmedidas en las mujeres desde chiquitas (también en los hombres, aunque les cueste admitirlo). El amor hasta que la muerte nos separe, o más allá de la muerte, morir por amor… es evidente que la vida le queda chica a un sentimiento tan fuerte que arrasa con la voluntad, el sentido común, las reglas, la sensatez. Una vez recibí un sms trasnochado que decía “lo que yo quiero, corazón cobarde, es que mueras de amor por mí”. Y quise morir de amor, feliz de darlo todo, fuera del tiempo y más allá de lo razonable.

Estar enamorado es caminar por la cornisa, disfrutar del vértigo del instante y ser capaz de fundirse en el otro hasta perderse de uno mismo. Olvidarse de todo, romper las propias reglas, soñar despierto. No cualquiera está dispuesto a someterse a este desvarío, y es comprensible. A cierta edad ya nos han pasado muchas cosas, hemos llegado a la cima y vuelto a empezar más de una vez, y los golpes se asimilan pero no se olvidan. Es sano y prudente tener miedo de perder el control, querer mantener el ego a salvo del capricho del otro o de la fuerza de las circunstancias.
Porque amar debilita al ego, nos hace frágiles, perdemos los límites, tendemos a mimetizarnos con el amado. Hay placer en este dejarse llevar, es gozosa la entrega y nos gusta pensar que al fin estamos completos, que encontramos a nuestra “media naranja”. Damos toda nuestra atención y nuestra energía como una ofrenda de nosotros mismos y nos quedamos desnudos y desprotegidos. Si el amor es correspondido, si fluye en ambos sentidos, el otro nos cuida y se restablece el equilibrio. Pero si persistimos en amar con la esperanza de llegar a conmover a alguien que se muestra distante, este permanente estado de entrega nos vacía, perdemos la energía vital y la estabilidad emocional y nos volvemos torpes e inseguros.

En cambio, sentirse amado es una enorme gratificación psicológica. Tenemos la tendencia a creer que esa mirada de adoración es plenamente justificada, que al fin alguien descubre ese tesoro oculto en mí. Nuestro ego se infla y nos da la sensación de que no cabemos en nosotros mismos. A todos nos gusta sentirnos deseados, amados, pero también nos pesa hacernos cargo de las expectativas del otro. Ese que me mira con amor espera algo de mí, y no sé si se lo puedo dar. Salvo que logremos separar los tantos: disfrutar de las atenciones sin dar nada a cambio, como en el caso de la histeria, el síntoma de las relaciones actuales. Tanto hombres como mujeres buscan gustar, ser elegidos, deseados, para seguir su camino satisfechos de sí mismos, con un ego reforzado después de haber visto su propia imagen sobredimensionada en otra mirada amorosa.

¿El amor provoca amor? ¿Es posible conmover al otro con la intensidad de la entrega o, al contrario, conviene seducir ocultando los sentimientos? ¿Qué enciende la llama, la magia, la conexión tan anhelada? ¿Qué es el amor?

Muchas preguntas y pocas respuestas. Escuché por ahí que el amor es un engaño, y debe serlo, por qué no.
Pero me quedo con lo que alguna vez me dijo alguien, que amar es ser feliz haciendo feliz al otro. Me gustó eso, lo adopté como propio. Me suena a dar con generosidad y recibir con alegría, pura confianza, entrega y dejar que fluya, sin especulaciones, sin temores ni dudas. Lo simbolizaría como un equilibrio en continuo movimiento, como el mar.

ale be

miércoles, 6 de mayo de 2009

Gusto pero me privo












Ahora sí empezó el otoño. Está fresco y dan ganas de meterse para adentro. Preparé café y me tenté con una medialuna. Una sola, compré expresamente una sola, si compro seis me las como todas. Pero odio sentir que el jean aprieta y tener que soltarme un botón –bueno, siempre me suelto el maldito botón cuando estoy escribiendo.
Otra cosa que tiene el otoño son las vidrieras. Vi unas botas altas que me encantaron, ya pasé tres veces por la vidriera, la próxima me las compro.

Desde chica aprendí que no podía comer todo lo que quería, ni comprarme todo lo que me gusta. Pero otros aspectos de la privación los estoy aprendiendo de grande.
Cuando hice análisis aprendí a callarme, bah, al menos la teoría. De verdad lo intento, hay muchos que no me creen, ¡pero hago un esfuerzo enorme! Es difícil no hablar de más. Ahora con los MSN, SMS, Facebook y toda la tecnología, ¡es tan tentador! En cualquier momento, en cualquier lugar, un saludo, una frase simpática… Sólo me arrepiento cuando no me contestan.

Realmente admiro a las personas moderadas por naturaleza. A mí se me nota que me cuesta. Cuando quiero saber algo tengo que preguntar, cuando algo me gusta lo quiero tocar, o comer (o las dos cosas). Cuando estoy contenta quiero a todo el mundo, cuando estoy triste lloro. Y cuando quiero hablar con alguien, lo llamo. Así me va.

Ahora estoy intentando aprender que privarse es una forma de demorar el placer. De algún modo siempre lo supe (comer chocolate amargo despacio, hasta que se derrite solo en la lengua…) pero no era suficiente.

Jugar a la privación, gozar de la privación, mantener la incertidumbre: ese es el desafío del momento. ¿Será que aprenderé a jugar a esto? ¿O estoy sólo tratando de adaptarme a la realidad?
ale be